Palabras del decano
Un saludo de acogida a nuestros nuevos alumnos, a los jóvenes que escogieron educación.
La entrada a la universidad les abre un mundo nuevo de conocimiento y experiencias, marcadas por la libertad y la diversidad. La Facultad de Educación de la Universidad Católica será ahora su casa, en la cual ustedes desarrollarán su proyecto: el trabajo consigo mismo en pos de la meta de convertirse en profesionales del crecimiento de otros; trabajo que confiaron a esta Universidad y a nuestra Facultad; a nosotros, sus profesores, para que los orientemos, los desafiemos, les demos conocimientos, criterios técnicos, un ambiente de discusión y un espacio de reflexión.
Chile lo espera todo de su educación y, por lo tanto, de sus educadores, para así hacer real el sueño de mejores oportunidades educativas que efectivamente lleguen a todos en forma equitativa. Esta es la base del desarrollo, como de una mayor justicia en el país.
Pero el cambio buscado es un viaje, no es un proyecto totalmente especificado y definido, y un viaje tiene harto de incertidumbre y de ir buscando las respuestas en el camino. El cambio es una construcción que lleva tiempo y surge de la acción, razón por la que los problemas son inevitables y, sin ellos, no podríamos crecer.
Hace casi un siglo, en 1918, una profesora básica joven, que cuatro décadas más tarde llegaría a ser Premio Nóbel de Literatura, le escribía al resto de su profesión: “…Haz capaz tu escuela de todo lo grande que pasa o que ha pasado por el mundo”. Hoy día esta exigencia apasionada nos plantea unos desafíos enormes a los educadores, tanto de conocimiento y preparación rigurosa, como de compromiso moral con su esencia: el crecimiento de otros.
La Facultad y la Universidad que han elegido están comprometidas en formarlos para estar a la altura de tal desafío y exigencia. Los acompañaremos y exigiremos en este camino que emprenden para responder al llamado que han respondido con generosidad.
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Cristián Cox Donoso |

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