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Guilles Lipovetsky analizó el híper consumo y la sociedad postmoderna en charla en la UC

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El filósofo y escritor francés dictó una clase magistral en el auditorio de la Facultad de Educación de la UC, en la que sostuvo que “lo que aproblema es cuando la vida gira en torno al consumo. Y allí es donde la educación debe proponer otros modelos de vida, distintos al híper consumismo de hoy”.

 

Guilles Lipovetsky dictó una clase magistral en la Facultad de Educación de la UC el lunes 23 de noviembre, en la que analizó el híper consumo actual, la fragmentación de los modelos colectivos de creencias, la individualización del sujeto post moderno y el rol del debate y la información en las sociedades actuales.

Invitado por el profesor Luis Flores de la Facultad de Educación de la UC, el pensador y escritor francés explicó que a pesar de que vivimos en sociedades de consumo de masas, estas sociedades no son las mismas que las que surgieron posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando se produjo la modernización de los modos de vida a través de la compra de bienes y equipamiento moderno.

-Ya no estamos en la sociedad del consumo, sino en la del híper-consumo, aplicada a la postmodernidad. En la década del 50 ó 60 había un televisor, un teléfono y un automóvil por familia. El consumo era colectivo, familiar. Hoy, vemos un pluri-equipamiento de los hogares, ya que allí donde antes existía equipamiento colectivo, ahora existe equipamiento por persona. Vemos una híper-individualización del consumo. Incluso los hogares de los desempleados tienen hasta tres televisores –caracterizó.

Lipovetsky aseveró que esta híper-individualización del consumo tiene que ver con una desalineación, una desincronización de los modos y estilos de vida postmodernos.

-Antes el consumo era ostentatorio, para impresionar o buscar algún estatus frente al entorno. Hoy, el consumo compra y busca otras ganancias a nivel personal: placer, emoción, aventura, comunicación con el prójimo, experiencias lúdicas. El consumo de hoy crea algo relacional, para estar en contacto con quienes nos rodean –argumentó.

De esta manera, pasamos del capitalismo de producción al capitalismo cultural, señaló el filósofo francés. “Pasamos de un consumidor de estatus y homogénico a otro consumidor de tipo emocional y atomizado. Ya no compro para otros, sino para mí mismo. Hay una suerte de intimización del acto; la gente quiere sentir cosas, vivir experiencias nuevas.

Este consumo emocional representa una paradoja, agregó Lipovetsky. “Porque a pesar de ser emocional, este tipo de consumo no es impulsivo, sino reflexivo. El híper consumidor de hoy es informado, busca circuitos y alternativas más económicas, no es puramente adictivo. Lo esencial es un reflexividad ante el mercado, se informa, compara, exige. Por ello, representa una paradoja”.

El filósofo expuso que la segunda situación paradojal proviene de que este neo consumidor, mientras más compra, mayor conciencia ecológica y preocupación sanitaria demuestra. “Viene a ser un balance. Al consumidor le interesa el planeta y su entorno inmediato. El exceso de información circulante genera una contradicción y una perplejidad en el ciudadano, que en vez de comprar de manera impulsiva, actúa con cautela e incertidumbre en sus decisiones” profundizó.

La información fue complejizando el consumo, caracterizó. “Estamos en el exceso del saber, donde la proliferación de información ha complejizado hasta las acciones más naturales. Aumenta la ansiedad, y los que eran comportamientos antropológicos, como comer, correr o jugar, fueron engullidos por el modelo hasta transformarlos también en productos de consumo. Estamos frente a una mercantilización integral de todos los modos de vida, incluso de la cosas que eran las más elementales” sentenció.

A pesar de que el híper consumismo de hoy enfrenta muchas críticas, no debemos satanizarlo por completo, advirtió el francés. “Por supuesto, no todo es malo en nuestras sociedades post modernas. Ha mejorado la salud, la educación, la vivienda; el acceso a los bienes culturales se ha masificado”.

-La crítica justificada es que el consumo ya ha tomado demasiado espacio en nuestras vidas. Y se vuelve detestable cuando se transforma en el sentido final de la existencia. Los humanistas sabemos que es bueno que la gente disfrute, saboree, la pase bien. Pero si lo esencial del domingo es ir al mall a comprar y comparar precios y productos, el consumo se vuelve despreciable- aseveró.

-Lo que me aproblema es cuando la vida gira en torno al consumo. Y allí es donde la educación debe proponer otros modelos de vida, distintos al imperante de hoy. El ser humano es capaz de crear, de amar, de hacer familia, de hacer arte, y eso no tiene nada que ver con el consumo. Hay que cambiar el sistema educacional para que la vida no sea esclava del consumo, ya que la parte central de la vida es pensar, amar, compartir y crear -sentenció.

Sociedades en debate permanente

El pensador también recordó que antes las opciones de vida estaban reguladas por las grandes verdades o el Estado, pero que hoy se han fragmentado hasta tal punto que parecen ser “a la carta”, a gusto y medida de cada sujeto.

-Donde antes había dogma general, hoy existe autonomización, individualización. Las cosas se desincronizaron, ya no existen visiones generales, ahora todo es a nivel personal. Ya no existen esos grandes frenos colectivos que regulaban el comportamiento personal –observó.

Lipovetsky confesó que, desde su punto de vista, esta tendencia hacia la híper individualización es irreversible, y que a pesar de que existen ciertas resistencias –como lo fue en su momento el nazismo o el fascismo, y hoy lo son los movimientos integrales o fundamentalistas- la dirección es unívoca.

-No vamos hacia una dinámica de guerras. Al contrario. Nunca en el mundo hubo tanta vida asociativa. No cuento solo yo y mi selfie, ni mi narcisismo. Mientras más individualismo en el mercado, más organizaciones benéficas y asociativas parecen surgir. Porque hay un individualismo que es irresponsable y piensa solo en él, pero hay otro que también piensa colectivamente. Ese es el que protesta contra la corrupción y contra las desigualdades –ejemplificó.

Los individuos no han dejado de luchar. La esfera ética ahora es un asunto de debate democrático. Las verdades ya no vienen de arriba, sino del debate de los hombres, argumentó. “No estamos en decadencia, estamos en una sociedad compleja, donde todo se debate, y hay mucha incertidumbre. Pero también hay valores universales” agregó.

-El combate del futuro es el debate responsable y colectivo. Efectivamente estamos en sociedades en conflicto y en debate permanente, pero ese es el precio que debemos pagar por vivir en sociedades libres” finalizó.

La charla magistral del filósofo francés formó parte del Ciclo de Conferencias “Implicancias de vivir e investigar en un mundo híper-moderno”, que fue organizado por las Facultades de Agronomía, Ingeniería Forestal y Educación.

Gilles Lipovetsky, escritor y filósofo francés, profesor de la Universidad de Grenoble, es también Caballero de la Legión de Honor y miembro del programa de análisis de la sociedad de Francia.

En sus obras (en particular, “La era del vacío”) analiza lo que se ha considerado la sociedad posmoderna, con temas recurrentes como el narcisismo apático, el consumismo, el hiperindividualismo psicologista, la deserción de los valores tradicionales, la hipermodernidad, la cultura de masas y su indiferencia, la abolición de lo trágico, el hedonismo instanteneísta, la pérdida de la conciencia histórica y el descrédito del futuro.

Texto: Francisco Zabaleta, facultad de Educación.