Desafíos globales de la educación superior: International Higher Education conmemora sus 30 años con edición especial
agosto 12, 2025
La revista incluye un artículo del académico UC Andrés Bernasconi sobre las tendencias internacionales en acreditación. Su versión en español fue traducida y publicada por la Facultad de Educación UC.

En los últimos 30 años la educación superior ha enfrentado numerosos desafíos. Hitos como el avance del neoliberalismo a comienzos del siglo XXI, la crisis financiera de 2008 o la pandemia de COVID-19, así como diversas innovaciones tecnológicas (educación a distancia, cursos masivos en línea, inteligencia artificial) han tenido fuerte incidencia en la educación superior, impactos que la revista International Higher Education (IHE) ha logrado retratar y poner en diálogo en sus 30 años de existencia.
Para celebrar sus 3 décadas de publicaciones, la revista del Centro para la Educación Superior Internacional de Boston College publicó un número especial conmemorativo compuesto de artículos con una perspectiva global, que analizan realidades complejas que inciden y marcan puntos de inflexión en la internacionalización de la educación superior. En este momento —plantea la editorial de este número 123— no se puede presentar un futuro prometedor para la educación superior global. Sin embargo, “sí podemos ofrecer una plataforma para la articulación de una agenda de investigación que contribuya a mitigar muchos de estos desafíos y, tal vez, incluso a resguardar el futuro de la educación superior”.
Esta edición cuenta con un artículo del profesor titular de Educación UC Andrés Bernasconi, en conjunto con Gerardo Blanco, director académico del Centro para la Educación Superior Internacional de Boston College. Bernasconi destaca que IHE reúne varias características relevantes: tras 30 años, está bien instalada en una comunidad que le interesa la educación superior desde una perspectiva más internacional; es de acceso abierto y se traduce a una diversidad de idiomas, logrando una circulación muy amplia.
“Hoy existe un elenco de gente que publica y que son de América Latina. México, Brasil, Chile y Argentina creo que están bien representados en la revista”, considera Bernasconi.
La acreditación ante el desafío de la educación transnacional y las tensiones políticas
“Tendencias internacionales en acreditación y aseguramiento de la calidad: posibilidades en tensión” es el título del texto escrito por Bernasconi y Blanco. El académico de Educación UC explica que la historia de la acreditación es muy antigua, y que tiene sus inicios en Estados Unidos a comienzos del siglo XX.
Luego, tras el Proceso de Bolonia, la acreditación comienza a establecerse como una manera de validar la calidad, de manera que los títulos puedan ser reconocidos fuera de la jurisdicción original que imparte el programa. En América Latina comenzó en los años 90. Las primeras agencias de acreditación se establecieron en El Salvador y Argentina, y luego en Chile en los años 2000, detalla el académico.
En la actualidad ha ido adquiriendo mayor relevancia la educación superior catalogada como transnacional: proveedores que están en un país pero que, principalmente de forma online, tienen estudiantes en muchos otros países. “Se entrega entonces un título que se origina en un país, que es donde está la sede principal de la institución formadora, pero que potencialmente podría tener efecto fuera de esa jurisdicción original”, dice Bernasconi.
Y allí surge un desafío: “La acreditación ha sido especialmente compleja en el caso de la educación transnacional. ¿Quién debe acreditar un campus filial, una universidad cooperativa transnacional o un programa en línea ofrecido en múltiples jurisdicciones?”, plantea el artículo.
Otro factor que está en discusión actualmente tiene relación con los actores indirectos en los procesos de acreditación, los cuales estarían muy encapsulados en grupos académicos. “Se critica que se considera poco a otros actores claves de la educación superior. Allí aparecen las asociaciones profesionales, científicas, sindicatos, gremios industriales o el sistema escolar. Lo que se le pide hoy a las agencias de acreditación es que, aparte de la opinión académica, consideren también intereses sociales más amplios, como los de este tipo de actores”.
Más allá de estos nuevos desafíos, el artículo plantea que está surgiendo una amenaza aún más significativa y que pone en riesgo el núcleo mismo de la acreditación: la intervención indebida del gobierno. La independencia de las agencias acreditadoras —estrechamente vinculada a la autonomía universitaria— es fundamental. “El caso más destacado quizá sea el de Estados Unidos, donde se está llevando a cabo una toma hostil de la ayuda exterior y un desmantelamiento del Departamento de Educación”, señala el texto.
“El caso de Estados Unidos es muy ilustrativo. La educación superior está muy atomizada (…) si tú quieres introducir cambios en cómo operan esas instituciones no tienes cómo hacerlo, porque son miles. Pero si tú les obligas a cambiar los estándares, o creas otras agencias de acreditación, que son políticamente más afines a tu régimen, entonces puedes intervenir qué y cómo se enseña y a qué profesores se contratan, sin meterte en cada institución de educación superior particular”, dice el académico.
En democracias normales el peligro de que esto ocurra es muy bajo, porque las comunidades académicas tienen mucha autorregulación. Pero en sistemas que tienen al autoritarismo, como el caso de otros países, la presión sobre las agencias regulatorias aumenta, argumenta Bernasconi.
Puedes acceder al nuevo número de International Higher Education (IHE) en este enlace.