Feria Huella Pedagógica: La práctica docente en voz de sus estudiantes
julio 10, 2023
La feria consiste en un encuentro entre estudiantes de Pedagogías UC, quienes exhiben y comparten su experiencia en las prácticas profesionales que han realizado.

54 stands se instalaron el pasado 29 de junio en la Facultad de Educación UC, en la última versión de la Feria de Prácticas Huella Pedagógica, instancia donde las y los estudiantes de las carreras de Pedagogía en Educación Parvularia, Básica y Religión Católica exponen en grupo a sus profesores y compañeras y compañeros el trabajo que han realizado en sus prácticas pedagógicas, experiencia que constituye un pilar fundamental en su formación desde su ingreso a la Facultad.
“En las prácticas pedagógicas no solo desplegamos el conocimiento y la vinculación que hacemos entre la teoría y la práctica, sino que también ponemos una parte de nosotros y nosotras, y ese espíritu es el que se refleja en el trabajo tan único que cada grupo presenta hoy en sus stands”, mencionó Florencia Gómez, jefa del Sistema de Prácticas de Pedagogías UC.
El decano de la Facultad, Alejandro Carrasco, dio la bienvenida a esta actividad que se ha convertido en una tradición. “Los felicito por las habilidades y estrategias que ustedes están desplegando en el sistema escolar. Están muy cerca de egresar, de imbuirse y de plasmar en su trabajo pedagógico lo que durante estos años han aprendido acá en nuestra Facultad”, mencionó Carrasco.

La feria: una instancia de traspaso y diálogo pedagógico
Sofía Ríos, estudiante de cuarto año de Pedagogía en Educación Básica, presentó junto a dos compañeras su experiencia en el Aula Hospitalaria ubicada en el Hospital Clínico UC de Marcoleta, donde se entregan enseñanzas avaladas por el Ministerio de Educación a niños de pre kínder a octavo básico que se encuentran en recuperación o reciben tratamiento en el hospital.
El Aula Hospitalaria es un ambiente muy diferente al de otras prácticas, dice Sofía Ríos. “Son 14 estudiantes matriculados, y generalmente la asistencia es entre 5 y 7 por día. Es bastante complicado verlos de forma general y enseñarles con un powerpoint a todos, pues son de diferente edad. Uno no le puede enseñar lo mismo a niños de pre kínder y octavo básico, es todo más personalizado. Es un desafío muy complicado pero una experiencia que recomiendo a todos los estudiantes”, comenta.

También, considera que “es muy relevante que los estudiantes novatos conozcan cómo son las prácticas y las experiencias del resto, y ver de qué manera las y los practicantes se desenvuelven en esa etapa”.
En la misma línea, Simón Retamal, estudiante de quinto año de Pedagogía en Religión Católica, menciona que esta experiencia le ha servido mucho, y cree que “es bastante importante que se haga. Permite que estudiantes de distintas carreras de pedagogía puedan buscar la transversalidad de las actividades y de los recursos pedagógicos que pueden generar”.
“Es una instancia para conocer ideas, ampliar tu mente y ver qué cosas puedes trabajar y utilizar en el aula. Me fui a dar una vuelta y vi por ejemplo en Párvulos unas ideas muy buenas que puedo aplicar en mi clase”, añadió Simón.
Chad y Chile: tendiendo puentes intercontinentales
Mariana Zeballos, estudiante de Pedagogía en Educación Básica, realizó su Práctica Profesional II en Chad, África, gracias al programa “Pallqa de cooperación y liderazgo en un contexto internacional”. Durante la Feria expuso los materiales pedagógicos que usó en su estadía de un mes en el país africano.
“Hice clases de ciencias en quinto y sexto básico, pero por las necesidades que tenía el colegio y el jardín que estaba al lado, hice clases también en kínder. No solo de ciencias, sino otras actividades artísticas ligadas al trabajo motriz. Hicimos también talleres de formación para profesores de otro colegio en evaluación formativa, y visitamos a comunidades para fomentar la escolarización”, señala.

“Lo más importante era saber ponerte en contexto. Entender que lo que estás haciendo no es para ti como profesora, sino para quien le estás enseñando. Fue complejo el tema de planificaciones, porque no puedo planificar para un curso que no conozco, y un contexto y un país que no conozco. Para tradiciones y prácticas culturales que no son las mías. Creo que eso es lo que más valoro de la experiencia. Tenía que enseñar en base a lo que ellos saben y a lo que ellos necesitan”, narra Mariana.
También, relata que la feria es un momento para reencontrarse con la profesión. “Estamos acostumbradas a que nos miren en menos y a que no se nos reconozca nuestra labor. Nos permite ver de primera fuente lo que hacemos día a día, lo mucho que nos esforzamos y los resultados que son fruto de nuestro trabajo. Poder ver el trabajo y compromiso de las compañeras da ánimo y permite que volvamos a creer en lo que hacemos, en que somos importantes”, concluye la estudiante.